AIKIDO-ZEN
Por qué danza de los "8 lados"?
Origen
Según la leyenda, fue el emperador chino Fu-Hi quien, a mediados del milenio II antes de nuestra era, vio la existencia de similitudes entre las marcas inscritas en su cuerpo y las existentes en el cielo, representadas por las constelaciones. A partir de dicha observación, creó los ocho trigramas, que rigen las leyes universales, el orden del mundo, los fenómenos de la naturaleza, y al ser humano. Cada trigrama está en relación con uno de los ocho puntos cardinales. (Observación: Pero colocados de forma inversa a como se sitúan en occidente, es decir, el sur arriba, el norte abajo, el oeste a la derecha y el este a la izquierda. Y por consiguiente, los demás rumbos laterales, también cambian de posición).
Significado
Pa kua, trigramas del I Ching.
CH’IEN, Tres trazos superpuestos, representa al Cielo. Reina en el sur.
K’UN, Tres trazos quebrados superpuestos, representa la Tierra. Reina en el norte.
CHEN, Un trazo continuo en la base y dos quebrados arriba, representa el trueno. Reina en el nordeste.
K’AN, Dos trazos quebrados y un trazo continuo en el centro, representa el agua. Reina en el oeste.
KEN, Dos trazos quebrados superpuestos y uno continuo arriba, representa la montaña. Reina en el noroeste.
SUN, Un trazo quebrado en la base con dos trazos continuos encima, representa el viento. Reina en el sudoeste.
LI, Un trazo quebrado en medio de dos trazos continuos, representa el fuego. Reina en el este.
TUI, Dos trazos continuos superpuestos, con un trazo quebrado encima, representa el lago. Reina en el sudeste.
CUMPLEAÑOS DE O'SENSEI
Nació el 14 de diciembre de 1883. Creador del Aikido, término que puede ser traducido como ’camino para armonizar la energía’. Provenía de un linaje de samurais campesinos. Su padre fue un hombre muy respetado por la comunidad, que sirvió en los consejos municipales, se enfrentó a los políticos corruptos y a sus ronin (’mercenarios’) y educó a su hijo con un fuerte sentido del deber filial en el bushido (el ’Camino del Guerrero’).
Ueshiba fue un niño débil y enfermizo, afligido constantemente por la devastación de la guerra y las brutalidades de los líderes políticos; fue superando sus limitaciones físicas mediante ejercicios que robustecieron su cuerpo, y su espíritu a través de la meditación budista, aprendida de la secta Shingon, a la que pertenecían sus padres. Se alistó en el Ejército Imperial de Japón para luchar en la Guerra Ruso-japonesa (1904-1905). Fue enviado a la reserva, pues se le consideraba demasiado pequeño de estatura para prestar servicio activo.
A su vuelta a Tanabe siguió aprendiendo los principios de la Yagyu-Ryu, bajo la tutela del maestro Nakai Masakatsu, de cuyas manos recibió el título de instructor de artes marciales en 1908, lo cual le permitió abrir su propio dojo. En 1912, con veintinueve años, reclutó un centenar de personas, campesinos y militares, y marchó a la isla de Hokkaido, donde fundó un pueblo al que llamó Shirataki. En aquel momento la prefectura se acababa de abrir al desarrollo y acogía a todos los colonos que desearan trabajar la tierra. En 1925, tuvo Ueshiba la primera de las visiones que habían de transformar su vida. Un día fue desafiado por un oficial armado con un sable, al que hizo frente con sus manos desnudas; cada vez que el militar atacaba, Ueshiba se movía ligerísimamente, lo justo para evitar la estocada, hasta que el otro, exhausto, desistió. Inmediatamente después de este suceso se encontró identificado con el sol, la luna y las estrellas y se vio a sí mismo como el universo; había experimentado lo que en japonés se llama el sumi-kiri (la claridad de mente y cuerpo).
Su técnica, de carácter defensivo (no de ataque) y basada en el combate con las manos vacías, cada vez más perfeccionada, llegó a oídos de las altas autoridades de Tokio. El éxito fue tan grande que el antiguo Primer Ministro le pidió que impartiera un seminario formativo para oficiales del ejército y figuras prominentes de la Casa Imperial, así que pasó una algún tiempo impartiendo su docencia en los más prestigiosos centros de Japón; un tiempo que Ueshiba, por su parte, aprovechó para instruirse en el arte del Kendo. Muchos fueron los que intentaron frecuentar su dojo, pero Ueshiba no aceptaba a cualquiera; entrevistaba personalmente a los aspirantes y era muy selectivo.
La segunda visión ocurrió entonces, en diciembre de 1940, cuando practicaba una purificación ritual y repentinamente olvidó todo lo que había aprendido y las técnicas a las que había dedicado tantos años de práctica se le aparecieron completamente renovadas. Ahora eran vehículos de conocimiento y de vida, en vez de recursos para destruir a la gente. Con el estallido de la Guerra del Pacífico en diciembre de 1941, muchos jóvenes fueron llamados a filas y el aikido perdió numerosos alumnos. Fue entonces, en uno de los períodos más dramáticos de la historia de Japón, cuando tuvo la tercera visión. Se dio cuenta entonces de que el bushido había sido malinterpretado, pues el verdadero camino del guerrero era el Arte de la Paz, no el de la Guerra, y debía concretarse en una disciplina creativa del cuerpo y la mente, un medio de manejarse ante la agresión constante de la vida.
El aikido ya estaba consolidado como un arte diferente al resto de artes marciales, y la fama de Ueshiba se extendía a lo largo del país. En septiembre de 1956 fue reconocido oficialmente en Tokio y en 1960 hizo la primera demostración pública de aikido. En 1961 viajó a las islas Hawai para asistir a la ceremonia de apertura de un nuevo dojo. Tres años más tarde fue condecorado por el emperador y en 1967 abrió un nuevo dojo en Tokio. Para entonces ya había contraído la terrible enfermedad que luego le llevaría a la muerte, así que se retiró a su granja, donde murió el 26 de abril de 1969.
Fue sucedido por su hijo, quien recogió sus enseñanzas espirituales en un libro titulado El espíritu del aikido. Las anécdotas son numerosas en la vida de Ueshiba. Algunas forman parte de la leyenda; otras son realidad, y de ellas fueron testigos sus contemporáneos. A veces fueron filmadas o fotografiadas. Se dice que aun cuando era un anciano de ochenta años y con tan sólo cincuenta y seis kilos de peso, podía desarmar a cualquier enemigo, vencer cualquier número de atacantes e inmovilizar a un oponente con un solo dedo. Nunca atacaba, pues esto significaría haber perdido el control; Morihei era sobre todo un hombre de paz que detestaba toda clase de violencia, y que trataba de evitar el enfrentamiento mediante la armonía.
EL ESTADO DE NO MENTE
Los japoneses lo llaman "mushin", que se traduce literalmente como "No mente".
Este estado mental se puede describir como el sentirse separado del acto que se ejecuta. Ningún pensamiento interfiere con la acción ya que esta proviene del inconsciente y por lo tanto desinhibida. Es en este estado que una madre es capaz de levantar un auto para rescatar a su hijo herido, que una persona ingresa a un incendio para salvar un ser querido o incluso que un futbolista realiza una jugada magistral eludiendo a varios rivales.
Esto de ninguna manera significa que se actúe automáticamente, pues el automatismo implica la repetición mecánica de una secuencia o acto previamente aprendido; más bien quiere decir que se proceda de forma natural, que se dé rienda suelta a la energía que brota de nuestro interior y se permita a todo nuestro ser unificarse con el entorno y fluir de manera espontánea.
LA DANZA DEL AIKIDO
Verdadero arte en movimiento ...
DOJO DE LA PAZ
El Sensei Bill Leicht visitó la Escuela Equinoccio para compartir sus conocimientos técnicos, pero fundamentalmente para dialogar sobre la idea de los Dojos de la Paz.
Esta particular visión de las Artes Marciales consiste en emplearlas no como instrumento de agresión ni competencia, sino más bien como un medio para lograr la realización personal y grupal, para de este modo alcanzar la paz y la armonía.
Esta visita fue muy productiva pues pudimos descubrir que otras Escuelas en el mundo recorren caminos similares al nuestro y buscan el verdadero significado del espíritu marcial, que desde luego, implica mucho más que los aspectos técnicos.
¿POR QUÉ MEDITACIONES ACTIVAS?
"El hombre moderno es un fenómeno muy nuevo. Ningún método tradicional puede utilizarse porque el hombre moderno no ha existido antes. Por ejemplo, el cuerpo ha cambiado mucho. Está tan contaminado que ningún método tradicional puede ayudarlo. Toda la atmósfera es ahora artificial: el aire, el agua, la sociedad, las condiciones de vida. Nada es natural. Tú has nacido artificial, te has desarrollado en esto. Así los métodos tradicionales pueden hacer daño actualmente. Deben ser cambiados de acuerdo a la situación moderna.
En los días de Patanjali (el comentarista más famoso del yoga), el centro de la personalidad humana no era el cerebro; era el corazón. Antes de esto, no era el corazón. Estaba más abajo, cerca del ombligo. El centro se ha ido lejos del ombligo. Ahora, el centro es en el cerebro. Por esto han aparecido enseñanzas como las de Krishnamurti, ningún método, ninguna técnica es necesaria sólo entendimiento. Pero si este entendimiento es sólo verbal, sólo intelectual, nada cambia, nada es transformado. Se convierte otra vez en acumulación de conocimiento.
Un método caótico es de mucha ayuda para empujar el centro abajo del cerebro. A través de un método sistemático el cerebro es más fuerte; recibe más energía. A través de un método caótico el cerebro se anula. No puede hacer nada. El método es tan caótico que el centro es empujado automáticamente del cerebro al corazón. Si practicas un método de Meditación Dinámica vigorosamente, de manera no sistemática, caóticamente, tu centro se mueve al corazón. Se da entonces una catarsis.
La catarsis es necesaria porque tu corazón ha sido muy reprimido, debido a tu cerebro. El cerebro ha tomado mucho de tu ser por lo cual te domina. No hay espacio para el corazón, los anhelos del corazón son reprimidos. Tú nunca te has reído desde el corazón, nunca has vivido desde el corazón, no has hecho nada desde el corazón. El cerebro siempre viene a sistematizar, a hacer las cosas matemáticamente, el corazón es reprimido. Así, primero un método caótico es necesario para empujar el centro de conciencia del cerebro al corazón.
Cuando tú estás en caos, el cerebro no trabaja. Por ejemplo, si tú estás manejando el automóvil y repentinamente alguien corre en frente tuyo, tú reaccionas tan súbitamente que el cerebro no puede trabajar. El cerebro necesita tiempo. El piensa qué hacer y qué no hacer. Así, cada vez que hay una posibilidad de accidente y pisas el freno, sientes una sensación cerca de tu ombligo, como si tu estómago estuviera reaccionando. Tu conciencia es empujada abajo hacia el ombligo por el accidente.
La conciencia puede utilizar cualquier centro del cuerpo, el centro que está más cerca de la fuente original es el ombligo. El cerebro es el más alejado de la fuente, si la energía vital se mueve hacia fuera, el cerebro se convertirá en el centro de conciencia. Si la energía vital se mueve hacia adentro, en últimas el ombligo se convertirá en el centro.
Lo supremo no puede ser conocido desde el cerebro, porque cuando estás funcionando desde el cerebro estás en conflicto con la raíz de la cual has venido. Todo tu problema es que te has movido lejos del ombligo. Tú has venido desde el ombligo y morirás a través de él. Uno tiene que volver a las raíces. Pero el volver es difícil, arduo.
Todos juntos estamos en una situación nueva. El hecho de que los métodos antiguos no trabajen no quiere decir que ningún método sea útil. Sólo quiere decir que los métodos mismos deben cambiar. Como yo veo la situación, el hombre moderno ha cambiado tanto que necesita métodos nuevos, técnicas nuevas."
Extracto de Osho
LA ARMONÍA DEL AIKIDO
"El AIKIDO es un arte marcial para el desarrollo integral humano. Mediante el ejercicio global del cuerpo, las emociones y el pensamiento es capaz de generar energía, armonizar el alma y enriquecer la espiritualidad. Su apariencia básica muestra hábiles y atractivos movimientos en pareja, pero su realización avanzada constituye un estilo de vida para la armonía humana y la integración con la naturaleza. El AIKIDO promueve la unión de las dos energías vitales: cuerpo y mente, mujer y hombre, padres e hijos, sociedad e individuo, Oriente y Occidente, Universo y persona, Ying y Yang. Su enseñanza principal no es para ejercerla en el dojo sino en la vida cotidiana.
Cada clase de AIKIDO es un ejercicio interno de investigación, cuyo proceso genera energía, sensibilidad y lucidez, en una mejor calidad de vida, en un mejor manejo de la salud y la enfermedad, el amor y el rechazo, la libertad y el apego, la paz y la guerra internas.
El Dojo, lugar sagrado donde se practica el AIKIDO, tiene como fundamental riqueza el valor humano de sus miembros. Un ambiente acogedor, que abriga auténticas relaciones de amistad, solidaridad y apoyo, se lo siente y cultiva de forma permanente. Entre los practicantes no impera el espíritu combativo sino la afectuosa colaboración y el respeto dentro de una dinámica y divertida meditación. La mayor enseñanaza no proviene de los instructores sino del aporte colectivo de sus miembros."
Enviado por Juan José Gatto
JUJI GARAMI
En esta técnica observamos cómo Yamada Sensei hace la proyección con los brazos de uke en cruz (un brazo rodea al otro por la parte del codo y produce una luxación del codo de uke)
LA HAKAMA
"O’Sensei era bastante enfático en el hecho de que todos usaran Hakama. La mayoría de los estudiantes era demasiado pobre para comprar una Hakama pero se exigía usar uno. Si no podían conseguirlo de un pariente mayor, tenían que quitarle la funda a un viejo futon, cortarla, teñirla, y dársela a una costurera para convertirla en una Hakama.
"En el Japón de la posguerra muchas cosas eran difíciles de conseguir, incluyendo las telas. A causa de la falta, entrenábamos sin Hakama. Tratamos de hacer Hakama de las cortinas que se utilizaban para oscurecer las casas ante los ataques aéreos, pero debido que las cortinas habían estado colgadas en el sol por años, las rodillas se hicieron polvo tan pronto como empezamos a hacer suwariwaza. Estábamos constantemente parchando esas Hakamas. Fue bajo esas condiciones que alguien vino con una sugerencia: "¿Por qué simplemente decimos que está bien no usar Hakama hasta ser shodan?". Esta idea fue propuesta como una política temporal para evitar gastos. La idea detrás de aceptar la sugerencia no tenía nada que ver con que el Hakama fuera un símbolo de una graduación de dan." Shigenobu Okumura Sensei, "Aikido Today Magazine" número 41
Cuando yo era uchi deshi (Alumno Residente en el Dojo) de O’Sensei, a todos se les exigía usar Hakama para practicar, comenzando con la primera vez que uno se paraba en el tatami. No había restricciones en la clase de Hakama que se podía usar entonces, así que el dojo era un lugar muy colorido. Uno veía Hakamas de todas las clases, todos los colores y calidades, desde el Hakama de kendo, pasando por el Hakama rayado usado en la danza japonesa, al costoso Hakama de seda llamada sendai-hira. Imagino que algunos de los jóvenes que comenzaban se veían entre la espada y la pared por tomar prestado el costoso Hakama de su abuelo, el cual se usaba sólo para ocasiones y ceremonias especiales, y deshacer las rodillas en la práctica de suwariwaza.
Recuerdo vivamente el día en que olvidé mi Hakama. Me estaba preparando para pisar el tatami para la práctica, usando únicamente mi gi, cuando O’Sensei me detuvo. "¿Dónde está su Hakama?" reclamó severamente. "¿Qué le hace pensar que pude recibir la instrucción de su maestro usando nada sino su ropa interior? ¿No tiene sentido de la decencia? Obviamente le falta la actitud y la etiqueta necesaria en alguien que persigue el entrenamiento del budo. ¡Vaya a sentarse a un lado y mire la clase!
Este fue sólo el primero de muchos regaños que recibí de O’Sensei. Sin embargo, mi ignorancia en esa ocasión inspiró a O’Sensei para sermonear a sus uchi deshi después de clase sobre el significado de la Hakama. Nos dijo que la Hakama era la vestimenta tradicional para los estudiantes de kobudo y preguntó si alguno de nosotros conocía la razón de los siete pliegues en la Hakama.
Simbolizan las siete virtudes del budo," dijo O’Sensei. "Son jin (benevolencia), gi (honor o justicia), rei (cortesía y etiqueta), chi (sabiduría, inteligencia), shin (sinceridad), chu (lealtad), y koh (piedad). Encontramos estas cualidades en el distinguido samurái del pasado. La Hakama nos inspira a reflexionar sobre la naturaleza del verdadero bushido. Usarlo simboliza tradiciones que nos han llegado de generación en generación. Aikido nace del espíritu del bushido de Japón y en nuestra práctica debemos esforzarnos para pulir las siete virtudes tradicionales.
Actualmente, la mayoría de los dojos de Aikido no sigue la estricta política de O’Sensei sobre el uso de la Hakama. Su significado se ha degenerado de un símbolo de virtud tradicional al de un símbolo de yudansha (poseedor de cinturón negro). He viajado a muchos dojos en muchas naciones. En muchos de los lugares donde sólo los yudansha usan Hakama, los yudansha han perdido su humildad. Creen que el Hakama es un premio para mostrar, como el símbolo visible de su superioridad. Este tipo de actitud hace de la ceremonia de saludo a O’Sensei, con la cual comenzamos y finalizamos cada clase, un objeto de burla de su memoria y arte.
Peor aún, en algunos dojos, a las mujeres de graduación kyu (y sólo las mujeres) se les exige usar Hakama, supuestamente para preservar su pudor. Para mí esto es insultante y discriminatorio para las mujeres aikidokas. También es insultante para los hombres aikidokas, por asumir una mentalidad pequeña de su parte que no tiene lugar en el tatami de Aikido. Ver la Hakama puesta para tan insignificante uso me entristece. Puede parecer una cuestión trivial para algunas personas, pero recuerdo muy bien la gran importancia que O’Sensei le daba a utilizar la Hakama. No puedo desestimar la importancia de esta prenda, y nadie, creo, puede cuestionar el gran valor de las virtudes que simboliza.
El hecho de que en algunas escuelas se les permita usar Hakama a todos sin distinción de grados o solo a las mujeres por una supuesta cuestión estética no puede dar lugar a que el practicante solo vea la HAKAMA como una prenda más de vestir o que forma parte del uniforme de práctica y de esta manera ignore el significado espiritual y lo que en la tradición marcial se reconoce como un símbolo del guerrero japonés
Si permitimos que la importancia de la Hakama se desvanezca, tal vez comencemos a permitir que las cosas fundamentales al espíritu del Aikido caigan en el olvido también. Si, por otra parte, somos fieles a los deseos de O’Sensei con respecto a nuestra vestimenta de práctica, nuestros espíritus pueden ser más fieles al sueño al cual él dedicó su vida."
Por: Mitsugi Saotome (Discípulo de O'Sensei durante 15 años), "Los Principios del Aikido"
SHIHONAGE
El shihonage es una técnica útil, que hay que aplicar bien para que salga correctamente. Hay un par de cosas que es importante tener presentes:
1.- Mantenerse siempre cerca del UKE, en la etapa de aprendizaje se sugiere que se tenga contacto físico durante toda la ejecución de la técnica.
2.- Al pasar debajo del brazo de UKE, procurar no levantarlo por encima de la altura de su hombro, pues esto da facilidad para aplicar una contra técnica.
3.- Realizar el movimiento con suavidad y plena conciencia, pues un segundo de descuido puede ocasionar lesiones graves.
BUSHIDO (武士道)
Es un término traducido como "el camino del guerrero". Consiste en un código ético estricto y particular al que muchos Samurai (o bushi) entregaban sus vidas, que exigía lealtad y honor hasta la muerte.
No es simplemente una lista de reglas a las cuales un guerrero se debe apegar a cambio de su título, sino un conjunto de principios que preparan a un hombre o a una mujer para pelear sin perder su humanidad, y para dirigir y comandar sin perder el contacto con los valores básicos. Es una descripción de una forma de vida, y una prescripción para hacer un guerrero-hombre noble.
En el corazón del Bushido está la aceptación del Samurai a la muerte. Una vez que el guerrero está preparado para el hecho de morir, vive su vida sin esa preocupación y escoge sus acciones basado en sus principios, no en el miedo.
El Bushido no tiene dueño en palabras de una única personificación. Ni es objeto de una época. Es el pensamiento de décadas y siglos de hombres que hicieron posible la tenacidad y el coraje de actuar en la batalla, utilizando las herramientas de la honradez y la justicia, el valor y el amor, entre otras cosas. El Bushido noblemente aplicado es un código moral que actualmente en boca de muchos pueden ser palabras deleznables, pero para otros ojos más sentimentales, hoy en día puede constituir valores de nobleza y humanidad.
Siete virtudes del Bushido
De manera simbólica, estas 7 virtudes se representan en los 7 pliegues de la "hakama" del Samurai. Son los preceptos que rigen la vida misma del Guerrero:
義 - Gi - Rectitud.- Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia. Para un auténtico Samurai no existen las tonalidades de gris en lo que se refiere a honradez y justicia. Sólo existe lo correcto y lo incorrecto.
勇 - Yuu - Coraje.- Álzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir. Un Samurai debe tener valor heroico. Es absolutamente arriesgado. Es peligroso. Es vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte. Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución.
仁 - Jin - Benevolencia.- Mediante el entrenamiento intenso el Samurai se convierte en rápido y fuerte. No es como el resto de los hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos. Tiene compasión. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla.
礼 - Rei - Respeto.- Los Samurai no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un Samurai es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales. Un Samurai recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del Samurai se vuelve evidente en tiempos de apuros.
誠 - Makoto - Honestidad, Sinceridad absoluta.- Cuando un Samurai dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. No ha de "dar su palabra" no ha de "prometer" el simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer. Hablar y hacer son la misma acción.
名誉 - Meiyo - Honor.- El auténtico Samurai solo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que tomas y cómo las llevas a cabo son un reflejo de quién eres en realidad. No puedes ocultarte de ti mismo.
忠 - Chuu - Lealtad.- Haber hecho o dicho "algo", significa que ese "algo" le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan. Un Samurai es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel. Las palabras de un hombre son como sus huellas; puedes seguirlas donde quiera que él vaya.
Interpretaciones del Bushido
En Occidente: Muchos maestros de nuestra era ven el Bushido actual como una forma evolucionada de su original propósito guerrero. En este sentido, el maestro Morihei Ueshiba, también conocido como "O’Sensei", divulgó un nuevo estilo de ver el Bushido donde el combate puede entenderse como una forma de vida armónica a través del Aikido o camino de la energía en armonía. En este arte marcial, la filosofía del Bushido se funde con un pensamiento renovado, donde la tolerancia es una estrategia y a la vez una forma complementaria y fluida de combate, la que permite conocer al oponente venciéndolo en su propio terreno y sin causar daño físico, con el consiguiente respeto que puede llegar a significar en la mente de un "enemigo" racional, todo esto sin perder sus características esenciales.
En la literatura: Inazo Nitobe, uno de los primeros Quakeros Japoneses, escribió elocuentemente acerca del bushido, refiriéndose a los Samurai como "caballeros" y comparando el bushido de alguna manera con el código de caballería. De la misma forma que unos pocos ideales del código de caballería han persistido como normas de comportamiento en la sociedad Occidental, él sugiere que los principios que formaron al Samurai influyeron todos los aspectos de la civilización Japonesa. Esto no es muy sorprendente, si se tiene en cuenta que los Samurai controlaron el gobierno durante por lo menos 676 años, posiblemente por más tiempo. La transformación de Japón de un país en completo aislamiento a mediados del siglo 19 a una potencia mundial a mediados del siglo 20, se debe en parte a las habilidades de la raza Samurai relacionadas con la disciplina y la concentración.
Durante la Segunda Guerra Mundial: Tras el ingreso del Imperio del Japón como potencia beligerante, el gobierno monárquico impulsó la implantación de las férreas doctrinas que se desprenden del Bushido en los diferentes estamentos del Estado y las Fuerzas Armadas, con el fin de dotar a sus diversas instituciones de un espíritu normativo vertical e inflexible que exigiera a sus subordinados los más extremos sacrificios. El trato que las autoridades japonesas brindaron a los prisioneros de guerra enemigos (tanto civiles como militares), es un ejemplo de este tipo de adoctrinamiento, fundado en que una de las cosas que enseña el Bushido es el absoluto desprecio por el enemigo que se rinde, puesto que esto es un deshonor que hace preferible la muerte.
El Bushido fue también la base espiritual para aquellos soldados enlistados en las filas de las unidades kamikaze ("viento divino" en japonés) de la Fuerza Aérea Imperial japonesa.
KOTEGAESHI
La finalidad de la ejecución de KOTE GAESHI (Giro de muñeca exterior) es la proyección de UKE (atacante). Como otras técnicas de control, puede ser ejecutada desde diferentes agarres de UKE (agarre a la mano, a la solapa, al cuello) y de diferentes posiciones de TORI (Ura, Omote). Si es realizada con rapidez y amplitud UKE será proyectado con una gran violencia. Para realizar esta técnica hay que tener en cuenta dos cosas importantes:
1º Hay que utilizar la cadera siempre en el movimiento, no basta con solo mover los brazos, y
2º En la aplicación real esta técnica debe ser precedida de un primer golpe a UKE, con lo que supuestamente tendremos una ventaja añadida al ejecutar la acción.
CAMBIO DE CINTURONES EN LA MONTAÑA
El sábado 03 de julio, los Guerreros de la Escuela Equinoccio partimos hacia las montañas de Rumibosque, en una de nuestras habitales aventuras. Como en otras ocasiones este periplo estuvo lleno de emociones y circunstancias que pusieron a prueba el temple, coraje, entrega y decisión de cada uno de nosotros. Una vez más quedó demostrado que los límites son barreras autoimpuestas que existen sólo en nuestra mente y que está en nosotros el superar paradigmas y dar esos pequeños pasos que nos conducen hacia el crecimiento personal y colectivo.
El domingo fue un día repleto de alegrías y satisfacciones. Las imponentes montañas y quebradas contemplaban como mudos testigos, la sencilla pero muy emotiva ceremonia que se desarrollaba al borde de un abismo.
Uno a uno mis hermanos caminaron por la áspera roca para ubicarse frente al Sensei Arturo García y, tras unas significativas palabras, recibieron el cinturón que representa el camino que han recorrido. Este símbolo, más que indicar jerarquías, señala el crecimiento espiritual, físico y humano que hemos experimentado. Los distintos colores van marcando la forma en que evolucionamos y el nudo con que se ata el cinto, es la expresión de nuestro centro y fuente máxima de energía (ki), el Hara.
Hemos sido bautizados por la naturaleza, las aguas de magníficas cascadas lavaron nuestros cuerpos, el silbido helado del viento sacudió nuestra mente arrasando los prejuicios y problemas que la atormentaban, la energía inagotable del sol renovó nuestro espíritu e incluso las gotas de una pertinaz llovizna nos recordaron que vivimos en el aquí y ahora ya que todo lo demás es sólo una fantasía.
LLegamos unos y salimos otros ... gracias hermanos míos por ese día y por todos los que hemos vivido juntos y sobre todo profunda gratitud a nuestro Maestro y VERDADERO amigo Arturo, por guiarnos para encontrar el camino y encontrarnos a nosotros mismos...
Sin él nada de esto hubiera sido posible.
La importancia del HARA o TANDEM
Si bien las palabras "HARA" o “TANDEM” son de lengua diferente, lo que estos vocablos esconden y revelan no es privativo del mundo japonés. HARA es el nexo entre lo físico y lo meta-físico, entre lo psíquico y lo meta-psíquico; es el lugar donde la Vida universal deviene en vida existencial dentro de cada hombre.
En una traducción literal, Hara significa el “vientre”, y se refiere a la zona que va desde el estómago hasta los órganos genitales, y en esa el I (estómago) y el Kikai (cerca del ombligo). En el Kikai, aproximadamente 5 centímetros debajo del ombligo, se sitúa el punto más importante: el Tandem. En lengua japonesa el Hara tiene un significado mucho más amplio. Este término significa el centro de la fuerza física y espiritual. También siendo el centro de nuestro cuerpo material, al Hara viene dada un alma.
El Hara, llamado a menudo el "océano del ki", es el centro de toda vida, el centro por el que todo ser tiene la posibilidad de consolidar su personalidad, su yo. Esta consolidación se lleva a cabo en un primer momento a partir de los factores constitutivos de lo físico, que son ya de por sí mismos una expresión de la personalidad. De ahí que el término "HARAKIRI", que textualmente se traduce como "cortar el vientre", tenga un significado mucho más profundo, pues en realidad se interpreta como la extinción de la energía, de la fuente misma de vida.
El objeto de todos los ejercicios preparatorios, de apariencia gimnástica o más específicos del Aikido - conocidos como aikitaiso- constituye la "recuperación" del cuerpo para volverlo capaz de sentir, reaccionar para así vivir en el “aquí y ahora”.
El maestro de tiro con arco Kenran Umeji tenía por costumbre invitar a sus alumnos a tocar los músculos de sus brazos cuando tensaba el arco. Sus alumnos podían entonces comprobar que sus músculos estaban perfectamente distendidos. Si cualquiera de ellos expresaba su sorpresa a este respecto, el maestro se echaba a reír diciendo: "El principiante es el único que trata de tensar el arco con su fuerza muscular; yo lo hago simplemente con Ki ". Ki, o sea, con la fuerza universal, de la que participamos en nuestro Ser esencial. Con el Hara hay que aprender a sentirla, y a dejarla venir, al contrario de como se hace con la fuerza movida por la voluntad, la fuerza del "hacer".
El hombre que dispone de Hara, está en calma. También el Hara ejerce una virtud curativa con respecto al nerviosismo, bajo cualquier forma que se presente. Desaparece la agitación, y los ligeros movimientos involuntarios. Se podría decir que en el cuerpo se produce un reconciliación, una paz interior que no es sinónimo de falta de vida, sino expresión de una fuerza concentrada en el centro vital, fuente de seguridad, y una armonía a la vez viva, "vibrante" y apacible, de ese todo que es el hombre.
Quienes no disponen del Hara, pierden fácilmente la forma. Enseguida montan en cólera, son de salud frágil, y ante la adversidad, pierden pronto su porte. Por el contrario, en aquel que está en el Hara, los motivos de irritación no le prenden, o bien dan paso a una enérgica reacción que es testimonio de la fuerza que le confiere el Hara.
Desde un punto de vista funcional, el Hara, por su situación en la parte inferior del abdomen, corresponde a lo que consideremos nuestro centro de gravedad. Es pues, el lugar privilegiado del equilibrio vertical a partir del cual es posible todo movimiento correcto. Y, en nuestro caso, los movimientos del Aikido.
Ser amo del propio Hara es, en el nivel del cuerpo, sentirse bien equilibrado, es posición estable y distendida en reposo, con la posibilidad de ponerse en movimiento sin que eso haga perder el aplomo, se trate de un desplazamiento rectilíneo uniforme o toda otra clase de movimiento circular en un plano horizontal o vertical. Los ukemis o caídas que practica el uke, cuando se encuentra momentáneamente con pérdida del equilibrio, son un modo de recuperación del equilibrio perdido que le permite a la vez, mediante un "rodado-girado" sobre el tatami, evitar todo daño y encontrarse otra vez en posición de ataque. El buen éxito de las caídas en Aikido se vincula en gran parte con la confianza que se tiene depositada en el propio cuerpo, la propia coordinación corporal y su dominio del espacio.
En una proyección de Aikido, el cuerpo del nage se encuentra concentrado hasta tal punto, que puede ejecutar, a partir de una actitud estática, todo el movimiento en una perfecta continuidad en que la decisión, la elección del movimiento y su realización muscular se superponen con tanta nitidez, que da la impresión que el cuerpo sabe lo que debe hacer; el conjunto del movimiento se desenvuelve en un equilibrio tan indiferente, que la energía puede surgir en todo instante, en el sitio querido del cuerpo y en la dirección deseada y ello, a pesar de la rapidez de ejecución y la presencia de uno o varios adversarios.
El papel primordial atribuido al Hara o Tándem es reunir todas las disposiciones del cuerpo, vincular entre ellas todas sus partes, dándole así más potencia y eficacia en la realización de sus acciones. No son ya sólo las manos las que asen, los hombros los que trabajan, las piernas las que se desplazan, sino es el cuerpo en su conjunto el que sigue el desplazamiento del Hara en sus evoluciones.
Extracto de: "Aikido un arte marcial, acceso a otro modo de ser" de André Protin
SAMURAI 3/3
SAMURAI 2/3
SAMURAI 1/3
IRIMI NAGE
Los movimientos del Irimi-Nage representan en su culminación el ciclo completo de una ola, cuyo efecto corresponde a la armonía interna de su estructura. Esto es, podemos comparar la calidad técnica de un practicante de acuerdo a su experiencia y habilidad, con la forma interna de una ola que comienza con un remolino para desplegar todo su poder en el momento de su desborde final. El Irimi-Nage tiene tres características, como el resto de las artes de Aikido. A saber:
1) Eficacia: Para que cumpla con su propósito.
2) Contundencia: Para que se efectúe sólo una vez.
3) Proporcionalidad: Para que se adecue a la intensidad, velocidad e intención del Uke.